Grandes aportaciones a la humanidad



"La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge". Proverbio africano

Publicaron el otro día en el diario del Vaticano un estudio de un jesuita nonagenario que, basándose en años de confesiones, llegaba a la conclusión de que las mujeres y los hombres son diferentes hasta para pecar (al menos los católicos): a ellos les gusta más el sexo y la comida, mientras que ellas suelen ser más envidiosas y soberbias. Algo que la Santa Sede respalda alegando que basta la mera observación de los religiosos para corroborarlo. Un estudio científico donde los haya que parte de una hipótesis de una profundidad insondable. ¿Qué descubrirá su siguiente investigación, que las mujeres prefieren evacuar en grupo y los hombres en solitario? Agradecidos tienen que estar los católicos sabiendo que el dinero que destinan a la manutención de sus clérigos y sus confesiones tienen utilidad.

Pero el caso es que la Iglesia, sin alevosía alguna, hasta en sus exploraciones acerca de la condición humana pretende contrariar a los gobiernos que se dicen progresistas. ¿Qué opinará Bibiana Aído del estudio? A lo mejor si se entera promueve una campaña para fomentar la gula en las féminas, o algo parecido.

Hoy mismo, el Grupo Parlamentario socialista del Congreso de los Diputados ha presentado una Proposición no de Ley en la que se insta al Gobierno a que el Ministerio de Sanidad y Consumo, en coordinación con el ministerio de Igualdad, impulsen una serie de medidas para reducir el hábito de fumar entre las mujeres. A lo mejor ahora la conferencia Episcopal responde que el tabaquismo femenino es indisociable de la soberbia innata en el género, y que por ello está mal combatirlo. Unos quieren salvar vidas, y otros señalar las diferencias.


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